Pañal vs Papá

Mi pareja es un gran padre, se le cae la baba con su pequeño bichito(como me supongo a los demás padres con su pequeño).

Le lava, juega con él, va de paseo enseñando al mundo su pequeño gran regalo, le intenta dar de comer (prefiere siempre a mamá, pero él lo intenta).

Pero hay algo para lo que papá no está preparado; el cambio de pañal. Y no es que no le halla cambiado el pañal muchas veces, hablo del cambio de pañal en el cual hay más mierda que pañal.

Y de esto me di cuenta el otro día, despertando de siesta por los casi llantos de desesperación del padre (el chiquinino estaba tranquilamente meándose de risa).

Todo comenzó cuando papá despertando tranquilamente de siesta, pensado en tomarse un café relajadamente, pobre de él no sabia lo que se le venía encima.

El pequeño bichito gamberro despertaba también pidiendo atención; lo que llevó a papá a atender a la criatura. En ese momento notó un olor extraño que provenía del pañal, con lo cuál iluso de él, decidió hacerse cargo de la situación y dejar a mamá dormir tranquila.

En ese momento descubrió el pequeño regalo que le tenía la criatura y sin pedir ayuda se dispuso a hacer uso de sus habilidades y ponerse manos a la obra.

He aquí la situación que me encontré despertando lentamente de la siesta,(meandome de la risa, sinceramente).

Papá desvistió al pequeño, y retiró lentamente la parte de arriba del pañal, observando que el bichito estaba lleno de mierda hasta el ombligo. Asqueado, empezó a limpiar con todas las toallitas que encontró a su alrededor.

El bichito viendo cómo papá estaba ganando la batalla, decidió hacer de las suyas y empezó a mover las piernas con energía, a lo que mi pareja no pudo sujetarle los pies y uno de ellos se posó primero en la mierda y de segundo en la sudadera de papá.

Papá más asqueado imposible, empezó discretamente a pedirme ayuda(yo seguía dormida), sin darse cuenta que el pequeño gamberro decidió rematar la faena, meándose en la mano de su querido padre.

Ahora ya sí, presa del pánico y por las veces que me llamó, desperté de mi letargo observando la escena.

Papá nervioso y a punto de la desesperación, manchado por todas partes y el pequeño gamberro riéndose ajeno a su gamberrada, mamá descojonándose de todo lo ocurrido, intervino como pudo dejando a papá acabar la faena.

Esta vez el pañal pudo con papá, pero la próxima vez papá intentará ganar la batalla pequeño bichito gamberro.

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